Nueva desilusión en Ferrari

Ni en el circuito que mejor se adaptaba al Ferrari. Ni saliendo desde la pole. Ni metiendo a los dos coches en el podio. Ni siquiera pasando en primera posición por la línea de meta. Una vez más, la Scuderia es incapaz de lograr una victoria. Esta vez, ha estado más cerca que nunca (incluso más cerca que en Baréin), pero como viene siendo habitual, algo les ha privado de estrenar su casillero esta temporada.

Vettel estaba ante un fin de semana redondo. La clasificación fue fantástica: primero a dos décimas de Hamilton y seis respecto a su compañero de equipo, un Charles Leclerc que ha pasado sin pena ni gloria el GP de Canadá. La salida fue buena, sin contratiempos, manteniendo la posición.  Control y gestión de la carrera sin problemas en el primer stint. Lástima que las carreras no duren 25 vueltas. Con el compuesto más duro, el Mercedes, bueno, Hamilton, tenía más ritmo que el alemán. Se acercó hasta ese segundo y medio incómodo para cualquier piloto, más si se trata de una bestia como Lewis. Llegó a meterse en zona de DRS cuando todavía faltaba un mundo para terminar la carrera. En su circuito fetiche, todo hacía presagiar que terminaría adelantando a Sebastian.

Pero Seb fue capaz de mantenerse firme. Hasta que pasó lo que pasó. El piloto teutón, aficionado a cometer errores en los momentos de máxima presión, perdió el control de su coche en la curva 3. Se reincorporó a la pista en la 4 (era una chicane), y trató de enmendar su error cerrándose contra el muro para forzar a que Hamilton tuviese que frenar.


Penalización muy rigurosa de los comisarios. 5 segundos que le dejaron en segunda posición.

Ferrari tenía marcado en rojo (nunca mejor dicho) esta fecha en el calendario. La victoria no era un opción, era una obligación después de ser arrollado por Mercedes cada dos semanas. Los tifosi deberán esperar un poco más para festejar una temporada que, para ellos, es de todo menos una fiesta.

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